Película prototípicamente indie, menos atonal que Elephant, pero con el foco igualmente descentrado: rupturas del tempo cinematográfico, diálogos lejanos, predominio de la imagen aséptica, fotografía de Harris Savides... Todo para guiar al espectador suavemente hacia un final descafeinado...
Claro que aquello fue mi responsabilidad: cuando el morbo impele a visionar algo sabiendo a priori cómo va a finalizar el espectáculo, incluso la muerte se torna descafeinada.
de www.blogfashion.net
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