
El conocido de festivales Bahman Ghobadi, kurdo iraní, se casca un musical como la copa de un pino por las calles de Teherán. Bueno, la película no es exactamente un musical tipo Moulin Rouge o Chicago, es mejor: es una selección musical persa muy buena que se realiza en las catacumbas de la capital iraní y que se tuvo que mostrar por medio de un rodaje clandestino.
El caso es que rock, rap, indie pop, techno psicodélico parecen existir bajo el yugo de Ahmadineyad, con perfume iraní (el lenguaje persa es precioso escuchado), pero reconocible y musicalmente ubicable. A los que os lleguen estas líneas, os recomiendo encarecidamente buscar la película.
Esto me da pie a breves reflexiones. Una, sobre el dirigente de aquel país (y todos los que están detrás de él). Una vez leí a un tipo que parecía saber del tema y haberse pateado las calles de aquel país que, a propósito de las elecciones del 2009, donde los partidarios del opositor y más progresista Musavi se convocaban y protestaban clamando que había habido tongo electoral por parte de Ahmadineyad (Ahma para los amigos), decía que a pesar de que nos gustaría verle fuera del poder, Ahma no parecía haber necesitado hacer trampas: con los mismos votos rurales, y pocos trucos en las mesas de votación, para nuestro pensar y desilusión, había conseguido fácilmente la mayoría para gobernar (para trasladarlo al caso europeo, pensemos en Berlusconi) .
De hecho, uno de los morbos antropológicos que ofrece la película, es distinguir a varias tribus urbanas musicales (rockeros, heavies, poperos de malasaña, jazzistas y divas del blues) dentro de un contexto iraní conservador o, en el mejor de los casos, estandarizado. ¿Qué pensarán esas gentes tan ajenas cuando les vean? Muchos, estoy convencido, les ayudarán y ofrecerán sus simpatías, otros les dejarán estar; los peores, les increparán. En cualquier caso, es enternecedor ver a una señorita con velo que se revuelve contra la represión con una mesa de mezclas, o clones de Jimi Hendrix hablando persa, con el riesgo de ser etiquetados de seguidores de Satanás.
La otra elucubración que saco de esta película es que el término cine (cámbiese por literatura o música) de autor es más preciso que cine indie. Hacer cine independiente ¿de quién? ¿De los gurús económicos que dictan lo que ha de mostrarse y lo que no? Pues bien. Pero también de los gurús intelectuales verborreicos que dicen qué debe ser cine indie para mantener su esencia (planos zutanito, menciones a fulanito, estética menganito...). El cine de autor es aquel en el que su autor (polímero de director-productor-guionista-actores-ymás) consensúan lo que quieren decir de una manera más o menos retirada de las distintas demandas y presiones... A veces, el resultado coincide con el entretenimiento, y otros, éste se balancea más hacia la reflexión.
Spielberg, para mí, hace cine de autor: el cine que le da la real gana. Ninguna productora le diría que no. Y si se lo dijese, se saca el dinero de debajo de su felpudo y pone lo que sea necesario para resucitar dinosaurios. Y además, unas veces más que otras, amasa dinero. Lo justo para no vivir en la calle ;).
luiyi, tomare nota. haber si la consigo por la red. por cierto has oido k spielberg kiere hacer algo con los dinosaurios en la TV, no se si en plan serie o documental.
ResponderEliminarPues no lo había escuchado, lo buscaré. Yo sé que está haciendo Tintín en 3D... para el año quee viene... Besos.
ResponderEliminarGuau, Luis, me gusta tu blog!
ResponderEliminarPor cierto, esa peli creo que la he visto :)
Lo que más me gustó fue la percepción que ellos tienen de la cultura occidental: el indie-rock, Sigur Rós...